En la historia del noroeste mexicano, la cultura yoeme «yaqui» es una de las mÔs reconocidas y al mismo tiempo incomprendida. El eje principal de ello radica en la continua lucha por su autodeterminación y la defensa de su Toosa o «territorio». Precisamente esto es el punto de partida de la presente exposición; es donde nacen todos los motivos y acciones que el pueblo yaqui lleva a cabo hasta la actualidad
La Tribu Yaqui fundamenta su sentido del mundo a travĆ©s de un concepto de territorio compuesto por:Ā itom toosaĀ Ā«nuestro nidoĀ»;Ā Itom aniaĀ Ā«nuestro universoĀ», eĀ itom tĆ©ekaĀ Ā«nuestro cieloĀ». Estos conceptos no solo consideran un plano fĆsico o terrenal, sino una rica multiplicidad de dimensiones espirituales y simbólicas muy poderosas como laĀ yoāo aniaĀ Ā«mundo antiguoĀ»;Ā juya ania Ā«mundo del monteĀ»;Ā yoāo joĀ“aramĀ Ā«lugar de los encantosĀ»[1];Ā choki aniaĀ Ā«mundo de las estrellasĀ»;Ā tenku aniaĀ Ā«mundo de los sueƱosĀ»; elĀ sewa aniaĀ Ā«mundo ļ¬orĀ»[2], y elĀ bawe/ baāam/ baaāamĀ que concentra la presencia ancestral del agua (rĆo y mar) como espacio de poder[3]. Estos conceptos para alguien ajeno a la cultura yaqui suelen ser difĆciles de comprender y en consecuencia poder respetar, por lo que la coexistencia entre percepciones culturales se dificulta.
Los planos mĆsticos mencionados pertenecen a un concepto esencial:Ā aniaĀ o mundo; entre ellos existe un flujo perpetuo de interacciones entre todos los elementos naturales y sobrenaturales; ejemplo de ello deriva en el nombramiento de toponimias pertenecientes a todos los elementos tangibles como cerros, rĆos y arroyos, y a los cuales se les componen cantos, sones y leyendas[4].
El mural
Para dar representación de lo anterior, en la primera sala del Museo se recrean los planos mĆsticos y mitos yaquis a travĆ©s del mural envolvente titulado Ā«CosmogonĆa YaquiĀ». El Mural fue realizado en 2008 por el artista plĆ”stico Julio HernĆ”ndez Correa que adaptó el espacio construyendo una bóveda de cañón sobre la cual historió su obra.
En el mural se observan distintos elementos que explican el origen de la tribu. Uno de ellos es el cielo,Ā enĀ el cual se asevera que el pueblo proviene de las estrellas, por esa razón se regresa a ellas al morir, y cada una representa un antepasado que comparte ese espacio con el Sol y la Luna. De igual forma en el mural se distingue la presencia de los Surem;Ā BoobokĀ el sapo y tres mitos yaquis: el camino al Ć”rbol parlante; la gran serpiente, y el chapulĆn brujo.
Los Surem
El Ɣrbol parlante
Este mito constituye no sólo el relato que sanciona el origen de los yaquis, sino tambiĆ©n un universo plenamente vivo que evoca prĆ”cticas, vivencias y discursos. En Ć©l se afirma que losĀ Surem, intentaban saber lo que un Ć”rbol sabio querĆa comunicarles, pero no entendĆan su lenguaje, por ello acudieron conĀ Yomomuli, la Ćŗltima mujer sobreviviente que podĆa interpretar las palabras del Ć”rbol, el cual tenĆa dos presagios.
El primero era que vendrĆa un dios bueno, traĆdo por hombres con cruces, eso a travĆ©s del tiempo se ajusta simbólicamente a la llegada de los misioneros jesuitas que trajeron la religión católica como eje salvador, y que, como primer paso para ello, requerĆa del bautizo como medio de conversión y salvación. La parte de losĀ SuremĀ que sin temor aceptaron ser bautizados por los hombres blancos con cruces, con el tiempo crecieron altos y se convirtieron en los Yaquis; la otra parte, negĆ”ndose al bautizo, huyeron por el rĆo yendo a parar al monte y al mar donde terminaron convirtiĆ©ndose en animales del agua o la tierra.
Junto con el origen de los yaquis, este relato sanciona la aparición de la cultura, ya que antes no existĆa la agricultura y los animales no sabĆan dónde les correspondĆa vivir[5]. AsĆ como se hace referencia indirecta a que el alma es considerada inmortal, por tanto, la muerte se presenta como algo natural ante sus miembros y solo como una etapa de transición, esto Ćŗltimo es importante debido a que fue la base que tomaron los evangelizadores para la conversión cristiana de la tribu.
La gran serpiente
La segunda predicción mencionada por el Ć”rbol parlante se tratarĆa de un peligro venido del norte, identificado como una gran serpiente, esta llegarĆa al suelo sagrado poniendo en peligro a los pequeƱosĀ SuremĀ tragĆ”ndoselos de un bocado. LosĀ SuremĀ empezaron a desaparecer y por cuanto que trataron de defenderse con arcos y flechas, no lograban ni siquiera rasguƱar los gruesos caparazones de la serpiente, era tan grande que losĀ SuremĀ tardaban once dĆas en recorrerlo de la cola a la cabeza.
El chapulĆn brujo
Frente al peligro de la gran serpiente, losĀ SuremĀ enviaron una golondrina a buscar al sabio hechicero, quien se comprometió a ayudarles bajo la condición de cubrirlo con hojas verdes para camuflarlo, entonces, una vez cubierto, se convirtió en un gigantesco chapulĆn dotado de enormes y filosas patas. El brujo enfrenta asĆ la serpiente y, consigue con una de sus patas y de un salto, arrancar la cabeza de la gran serpiente, liberĆ”ndolos. La cabeza al rodar se transformó en lo que conocemos como el cerroĀ TenjaweĀ o Boca Abierta, cerca del pueblo de las GuĆ”simas, municipio de Empalme.
Boobok
Fue un animal mĆtico protagonista de una de las leyendas que hablan sobre la creación del rĆo Yaqui. Se cuenta que hace muchĆsimos aƱos, el rĆo Yaqui no existĆa, y los Surem a muy duras penas sobrevivĆan en esta región semidesĆ©rtica sembrando chile, frijol, calabaza, cazando, y recolectando sayas, un poco de maĆz y quelites. Ante esa difĆcil situación los jefes tribales convocaron a una reunión de toda su gente y otros grupos del valle.
Todos acordaron pedir ayuda al animal sabioĀ Yuku yaĀ“ut, Ā«jefe de la lluviaĀ», para que formara el rĆo que tanta falta les hacĆa. Para solicitar el agua, primero enviaron a otros animales sabios como el cuervo, el gavilĆ”n y el bĆŗho, pero nunca regresaron; como la necesidad de agua era cada vez mĆ”s apremiante, pidieron el favor a los animales sabios mĆ”s veloces comoĀ SĆ”awiruĀ yĀ RĆ”akon, en eso estaban, cuando se presentó Boobok, un sapito voluntario para ir a hablar con el jefe de la lluvia, solo pidió a los presentes que le hicieran tamales de elote para llevar en su camino, dicho y hecho. Al dĆa siguienteĀ BoobokĀ fue arrojando pedazos de tamal por el cauce por donde querĆan que pasara el rĆo, cuando terminó, de un salto llegó a la casa deĀ Yuku yaāutĀ y habló con Ć©l. Al otro dĆa cayó sobre toda la región una lluvia tan fuerte, que el caudal proveniente de la sierra formó el rĆo Yaqui.
El mito deĀ BoobokĀ afianza la identificación y arraigo de la tribu yaqui con su territorio, pues se conjunta con el hecho de que este pueblo fue establecido hace mĆ”s de 2,500 aƱos, precisamente guiados por el agua. En ese tenor, otra leyenda dice que un gran maestro llamadoĀ Yaji TowiĀ encaminó al pueblo yoeme al rĆo y dijo: Ā«Este es el lugar donde vamos a llegar, este rĆo estruendoso lo ha seƱalado el gran creador que podemos asentarnos, y nos lo ha seƱalado para establecernos por los tiempos de los tiempos, incluso dicen que el ruido que hacĆa el agua cuando bajaba de la sierra es lo que identifica al pueblo:Ā HiaquiĀ»[6].
Para complementar la información que nos ofrece el mural y la figura de Boobok, en esta sala se proyecta el video documental Ā«Cosmovisión YaquiĀ» producido por parte del mismo museo en 2008 en el cual Don Teodoro Ochoa Ćlvarez nos habla sobre las creencias en dioses antiguos; Don Esteban JimĆ©nez y Don Luis Coronado relatan (por separado) sobre elĀ YoĀ“o-joaraĀ o mundo de los encantos, lugar en el cual pueden adquirirse dones como danzante, jinete, mĆŗsico, entre otros, Don InĆ©s Ćlvarez R. narra lo relacionado al mito de la danza de Venado, Don Ruperto Buitimea Y. quien ofrece su experiencia acerca de ser danzante de Venado, y Don Juan Julio Lugo Valenzuela quien hace una invitación a los jóvenes para aprender, analizar y valorar la tradición. El siguiente pĆ”rrafo es un fragmento de la narración de Don Luis Coronado acerca de la obtención de los dones en el mundo de los encantos:
Ā«Para ser un buen danzante de venado, tendrĆ” que entregar su alma al mundo de los encantos. Para pedir un don tendrĆ” que ir a la sierra y sentarse bajo un Ć”rbol [ā¦] el aire fresco harĆ” que se duerma, y de esa forma entrar al mundo de los encantos por medio del sueƱo [ā¦] y por este medio le serĆ” entregado el don solicitadoĀ».
Referencias
1 Comisión Presidencial de Justicia para el Pueblo Yaqui. (2020). Plan de Justicia para el Pueblo Yaqui. Ciudad de MĆ©xico: SecretarĆa de Gobernación. p. 48. Recuperado deĀ https://www.inpi.gob.mx/gobmx-2021/Plan-de-Justicia-del-Pueblo-Yaqui.pdf
2 Padilla Ramos, Raquel. (2020). Agua es territorio: un panorama general de las luchas yaquis por la defensa de sus recursos naturales En Noroeste de México, (2). p. 33-34. Recuperado de http://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/issue:3036
3 Restor RodrĆguez, MarĆa M. (2017). La identidad yaqui y el agua En Conflictos por el agua y alternativas en los territorios indĆgenas de MĆ©xico. Jiutepec, Morelos: Instituto Mexicano de TecnologĆa del Agua. p. 84. Recuperado deĀ http://repositorio.imta.mx/handle/20.500.12013/1839
4 Flores JosĆ©; Mungarro, Zuleth; GarcĆa, Alma. (2021). Elementos de la cultura yaqui como atractivo etnoturĆstico en Sonora, MĆ©xico En ORBIS: Revista CientĆfica Electrónica de Ciencias Humanas. p. 27. Recuperado deĀ http://www.revistaorbis.org/pdf/53/art2.pdf
5 OlavarrĆa, MarĆa Eugenia. (2013). Los yaquis y el mito del Ć”rbol que habla En Los pueblos indĆgenas del noroeste: atlas etnogrĆ”fico. MĆ©xico: Instituto Nacional de AntropologĆa e Historia. Instituto Sonorense de Cultura del Gobierno del Estado de Sonora. Instituto Nacional de Lenguas IndĆgenas. p. 284-5. Recuperado deĀ https://www.mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/object/libro:449
6 Rojo Valencia, TomĆ”s. (2017). La identidad yaqui y el agua EnĀ Conflictos por el agua y alternativas en los territorios indĆgenas de MĆ©xico. Jiutepec, Morelos: Instituto Mexicano de TecnologĆa del Agua. p. 100. Recuperado deĀ http://repositorio.imta.mx/handle/20.500.12013/1839
