Metadatos
Título
José María Leyva "Cajeme"
Autor
Pacheco Martínez, Julio de Jesús
Fecha de creación
1985
Tipo de elemento
Descripción física
1 escultura
Descripción
Escultura elaborada en yeso y acabados en imitación de bronce. Representa a José María Leyva Pérez “Cajeme” (él que no bebe agua), uno de los líderes más importantes en la defensa territorial de la tribu. Nace en 1837 en el barrio La Matanza, municipio de Hermosillo; hijo de Francisco Leyva y Juana Pérez. Emigra a California con su padre, a escaso tiempo de que ese territorio pasara a manos de Estados Unidos. Regresa a Guaymas a la edad de 15 años y ahí vive su primera experiencia en las armas al lado de los militares (Hernández, 2017). En los ratos libres de sus obligaciones como soldado, aprende a leer y escribir.
Al cumplir treinta años (1867), Cajeme pasa la mayor parte de su vida activa como militar pacificando rebeliones yaquis, luchando a lado de las fuerzas pesqueiristas (García, 2020). Fue tan formidable y distinguido su desempeño en el campo de batalla en el territorio de los suyos, que llega a obtener el grado de capitán y el mando de cien hombres de su tribu, de modo de que a la vista de los yoris (blancos) se le pudo calificar como mercenario, y de torocoyori (que actúa como blanco) por los yaquis.
En 1874, luego de servir ocho años en el ejército liberal estatal, fue reconocido por las autoridades sonorenses, de modo que le otorgaron el nombramiento de alcalde mayor de las tribus del Yaqui y del Mayo (Hernández, 2017). Un año después, Cajeme surge como líder defensor de los pueblos yaquis, para evitar que fueran desposeídos de sus tierras. A partir de ahí llevó con astucia el pueblo yaqui durante siete años, en los cuales se presentaron varios conflictos. Uno de ellos se engendró por las constantes pugnas de los poderosos del estado, debido a la adquisición de más concesiones de tierra en 1882, motivo que estimuló a los yaquis a responder con las armas el 15 de octubre en la batalla de Capetamaya, cuyo resultado fue el retiro y dispersión de las fuerzas estatales y la posterior renuncia de Ortiz (quien había sido el principal culpable de iniciar este levantamiento) como gobernador.
Hubo un periodo de tregua que duró dos años del 1883 al 1885, sin embargo, en 1885 se presenta un intento fallido de asesinato a Cajeme por parte de su antiguo lugarteniente Loreto Molina. Cajeme solicitó entonces al nuevo gobernador Luis E. Torres el castigo de Molina amenazando con tomar represalias en caso de que no sucediera, pero el gobernador no apoyó las demandas de Cajeme. Por lo tanto, Cajeme inicia actos de venganza entre los cuales están el incendio de las embarcaciones mercantiles que navegaban en el río, así como el ataque a haciendas cercanas a las fronteras del territorio yaqui.
La fuerza del ejército no se hizo esperar y lanzó una fuerte campaña militar en contra de Cajeme, desarrollándose enfrentamientos en el Fuerte conocido como El Añil localizado a orillas del río entre los pueblos de Vícam y Pótam, donde las fuerzas federales fueron replegadas. Como en toda guerra, el desgaste comenzaba a ser factor importante, y las diferencias entre los dirigentes indígenas para 1886 se iban agudizando, por lo que se fue menguando el liderato de Cajeme. Pero los momentos más intensos de la guerra estaban por venir, ya que durante los primeros cinco meses de ese año se verificaron más de 100 combates, obligando a Cajeme a retirarse a la sierra de Bacatete, donde la situación se volvió insostenible, lo que provocó que muchos indígenas depusieran las armas, menos el líder y unos cuantos más que le siguieron para aplicar la guerra de guerrillas.
Sin embargo, los pocos que continuaban en pie de lucha no soportaron los estragos, Cajeme no tuvo otra opción que pedir una paz igualitaria, que no denigrara a su pueblo y, sobre todo, que respetaran la autonomía yaqui, pero fue en vano, el gobierno nunca aceptó los términos. Cajeme trató de seguir en la insurrección, pero, el hambre, el ánimo y el desgaste físico hicieron sucumbir a sus seguidores quienes no tuvieron más salida que rendirse. Así terminó una etapa de la rebelión que había encabezado durante más de 10 años. El 12 de abril de 1887 Cajeme intentando ocultarse fue capturado, siendo asesinado camino a su celda en Cócorit, aplicándole la famosa “ley fuga” en un lugar conocido como las tres cruces. (Moreno, 2010).
Materias
Escultura--México--Grupos étnicos | Líderes indígenas--Sonora (México : Estado) | México--Historia--1867-1910 | Yaquis--Historia--Guerras
Formato
Imagen fija / jpg
Cobertura espacial
Sonora , Cócorit
Cobertura temporal
1981-1990
Es parte de
Sala histórica, Museo Étnico de los Yaquis
Procedencia
Museo Étnico de los Yaquis. Sinaloa y Obregón No. 200, Cócorit, Cajeme, Sonora
Forma parte de la colección del museo desde sus inicios en 1985.
Idioma(s)
spa , yaqui
Identificador(es)
WEB CATALOGACION OBREGON 2016-2821
RS-OM-MEY-82
Elementos relacionados
Referencias
Moreno Romero, Humberto. (2010). Las rebeliones Yaquis en el Porfiriato En: Horizonte Histórico. Revista de Historia de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Año 2 (3). Disponible en: https://revistas.uaa.mx/index.php/horizontehistorico/issue/view/103/79
García Rivera, Edna L. (2020). Historia y memoria en torno a liderazgos indígenas: narrativas de las mujeres yaquis En Región y sociedad. Año 32. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/pdf/regsoc/v32/1870-3925-regsoc-32-e1327.pdf
Hernández Salomón, Manuel. (2017). El legendario Cajeme: el misterioso líder guerrero de los yaquis en el siglo XIX. En Relatos e historias en México. (109)
Colaborador(es)
Instituto Sonorense de Cultura ; Casanova, Juan (fotografía) ; Buitimea Flores, Teodoro (investigación) ; Ruiz Félix, José María (investigación)
Licencia

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Titular de los derechos
Instituto Sonorense de Cultura


