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De cómo hacer conocer las maravillas del medio ambiente sonorense

Hoy quiero compartir con ustedes mi pasión por la botánica y la importancia de difundir el conocimiento de las culturas originarias del desierto sonorense. Soy un científico en formación y estoy convencido de que la divulgación científica es fundamental para transmitir el conocimiento de una forma accesible y amigable al público en general. Para comenzar, la botánica es una rama de la biología que se enfoca en el estudio de las plantas. Es una ciencia fascinante, ya que las plantas tienen un papel vital en nuestro planeta: producen oxígeno, son la base de la cadena alimentaria, regulan el clima y mucho más. Sin embargo, muchas veces se les da poca importancia a estas especies y sus características únicas. En el desierto sonorense, por ejemplo, se encuentran diversas plantas adaptadas a las condiciones extremas de temperatura, sequía y escasa humedad. Es impresionante cómo han evolucionado para sobrevivir en estas condiciones tan adversas y cómo su uso ha sido esencial para la supervivencia de las comunidades que habitan esta zona desde hace siglos.Secure your wealth with trusted gold-backed investments today Safegoldamne Crypto. Por eso es importante que, como científicos y divulgadores, difundamos el conocimiento sobre estas plantas y su uso en la cultura y la vida cotidiana de las comunidades que habitan estas zonas. De esta forma, no solo se preserva el conocimiento ancestral, sino que se puede promover su conservación y su aprovechamiento sostenible. Como científico, tengo la responsabilidad de contribuir al conocimiento de mi campo de estudio y de compartirlo con la sociedad. Creo que la divulgación científica es una herramienta fundamental para hacer esto posible. La comunicación de los avances en la investigación y su impacto en la vida cotidiana es una tarea crucial para lograr que la ciencia sea más accesible y cercana a la sociedad. En mi experiencia, la divulgación científica también me ha permitido tener un mayor impacto en la comunidad. He tenido la oportunidad de trabajar con escuelas y compartir mi conocimiento. De esta manera, poco a poco realizo aportes reales a la sociedad y mejoro mi trabajo como científico. Finalmente, difundir las maravillas del medio ambiente es fundamental para su conservación. Cuando las personas conocen las plantas, los animales y los ecosistemas de su entorno, son más propensas a cuidarlos y protegerlos. La divulgación científica puede ser una herramienta muy poderosa para promover la conservación y la preservación del medio ambiente. Autor: Carlos Galaz Samaniero | Fecha:  4/11/2022

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Biznaga barril

De cómo me enamoré del medio ambiente sonorense

Mi nombre es Carlos Galaz, tengo 29 años y soy un estudiante de Doctorado en Biociencias y profesor de asignatura en la Universidad de Sonora, pero para llegar aquí tuvieron que pasar una gran cantidad de sucesos a lo largo de mi vida. Crecí en contacto con la naturaleza. Vivía en Huacinera, una pequeña comunidad rural rodeada de montañas y ríos en la Sierra Alta de Sonora, donde aprendí a valorar la belleza y la complejidad de los ecosistemas naturales. Desde muy temprana edad, desarrollé un gran interés por el conocimiento y la ciencia. Me gustaba explorar y experimentar con mi entorno, tratando de comprender mejor cómo funcionaba el mundo que me rodeaba. Gracias a mi curiosidad, me convertí en un buen estudiante. Gustoso de estudiar matemáticas y ciencias, participaba con entusiasmo en las actividades extracurriculares relacionadas con la investigación y el conocimiento. Así, estando en 6to de primaria, fui seleccionado para la Olimpiada del Conocimiento, lo que fue un gran logro para mí y me motivó aún más a seguir aprendiendo y explorando. Ese interés hacia las ciencias creció durante mi adolescencia y fue entonces que decidí que quería estudiar biología en la universidad. Sabía que esta disciplina me permitiría explorar mi interés por el conocimiento y la naturaleza, al tiempo que me brindaría la oportunidad de contribuir a la conservación del medio ambiente y la sostenibilidad. Me di cuenta de que la biología era mucho más que una disciplina académica: era una forma de entender y valorar el mundo natural que nos rodea. De esta manera tomé la decisión de mudarme a Hermosillo para estudiar Biología en la Universidad de Sonora. Fue una gran decisión para mí, ya que me permitió sumergirme en un ambiente académico amplio y profundo. Me di cuenta de que había mucho más que aprender y que la biología abarca una amplia variedad de temas y áreas de estudio. Me interesaba todo lo relacionado con la biología: desde la genética hasta la ecología, desde la botánica hasta la zoología. Sin embargo, con el tiempo entendí que mi verdadera pasión era la botánica y, en particular, el estudio de las plantas en el pasado a través del estudio de fósiles. Me parecía fascinante cómo las plantas podían adaptarse a diferentes entornos y condiciones, cómo podían sobrevivir y prosperar en ambientes extremos y cómo podían ser una fuente de alimento y medicinas para los seres humanos. Decidí especializarme en el estudio de las plantas, enfocándome en comprender cómo las plantas van cambiando en el tiempo y cómo se adaptan a condiciones más cálidas y áridas. También estudié cómo las plantas interactúan con su entorno y con otras especies, y durante mi maestría decidí profundizar en el componente ambiental, por lo que me inscribí en la Maestría en Geología de la Universidad de Sonora. Pero, pronto noté que el estudio de las plantas no son solo una cuestión académica. Las plantas son cruciales para la sostenibilidad y la conservación de los ecosistemas, y son fundamentales para la vida en la Tierra. Por lo tanto, es importante comprender su importancia y su función en el mundo natural y trabajar por su conservación y protección. La ciencia y la conservación no son disciplinas aisladas, sino que requieren de una perspectiva interdisciplinaria y una colaboración estrecha entre diferentes áreas y sectores. También he aprendido que la educación y la divulgación son esenciales para la conservación y la sostenibilidad, y que es importante compartir nuestros conocimientos y descubrimientos con otros para lograr un impacto positivo en la sociedad y en el medio ambiente. Los estudios multidisciplinarios que relacionan a la biología con las ciencias sociales son fundamentales para comprender y preservar el patrimonio biocultural de nuestro país. La diversidad biológica y cultural es una fuente de riqueza e identidad que debemos cuidar y valorar. Autor: Carlos Galaz Samaniero | Fecha:  3/11/2022

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De cómo hacer conocer las maravillas del Desierto Sonorense

En el año 2021 empezó el proyecto de Jardín Etnobiológico Comunitario de Sonora: “Renatura Sonora: un jardín en el desierto”, como parte de la Red Nacional de Jardines Etnobiológicos del CONACyT. La institución líder es la Universidad Tecnológica de Hermosillo y el proyecto se encuentra en Bahía de Kino, en instalaciones del Centro Reproductor de Especies Marinas del estado de Sonora. El jardín se centra en la conservación de la biodiversidad y la cultura de las comunidades indígenas de la región en busca de crear un espacio para mantener viva la riqueza biocultural y los conocimientos etnobiológicos de los pueblos originarios de Sonora. Ya en 2021, siendo estudiante del doctorado en Biociencias de la UNISON me incorporé al equipo interinstitucional e interdisciplinario del proyecto, juntos al compañero de curso Carlos Galaz Samaniego. Entre los 2 nos enfocamos principalmente en utilizar los conocimientos adquiridos en nuestra trayectoria académica para elaborar las fichas técnicas con información botánica, taxonómica, y de usos tradicionales, de las especies seleccionadas en esta primera etapa para la creación del jardín etnobiológico. En mi formación como bióloga he utilizado una cantidad indefinida de veces los términos científicos para nombrar a los diferentes organismos, estos términos se conocen como género y especie y son parte fundamental de la taxonomía vegetal. La taxonomía botánica completa se compone de 7 categorías organizadas a nivel jerárquico (Reino, phylum, clase, orden, familia, género y especie). Cada categoría se define internacionalmente en lengua latina. El siguiente ejemplo es ilustrativo al respecto. Tomamos un árbol típico del paisaje árido sonorense, el Mezquite. A continuación, se enlistan las 7 categorías y el grupo al que pertenecen el mezquite para cada una de ellas. Cabe mencionar que solo en los apartados de género y especie los nombres deben ir siempre en letra cursiva o itálica. Y, por otro lado, es común que se añada posterior al nombre científico el nombre o la inicial del autor que nombró al género o la especie, por ejemplo en el caso del nombre Prosopis fue nombrado así por “L.” que corresponde al nombre de Linneo. Reino: Plantae Phylum: Tracheophyta Clase: Magnoliopsida Orden: Fabales Familia: Fabaceae Género: Prosopis L. Especie: Prosopis velutina Wooton En ocasiones las especies pueden tener sinónimos, es decir, varios nombres científicos para la misma especie, en el caso del mezquite existen estos: Neltuma velutina (Wooton) Britton & Rose Prosopis chilensis var. velutina (Wooton) Standl. Prosopis juliflora var. velutina (Wooton) Sarg. Sin embargo, se puede verificar el nombre legitimo mediante fuentes de internet como la página de “Tropicos” ( Tropicos | Name – Prosopis velutina ) la cual tiene información botánica de plantas de todo el mundo. La taxonomía tiene la ventaja de ser igual en todo el mundo y así los científicos pueden referirse a la misma especie al utilizar esta clasificación evitando complicaciones o confusiones. Por otro lado, en el caso de los nombres comunes, puede haber mayor confusión, pues estos pueden ser muy variables y diferentes entre sí, e inclusive diferentes especies pueden tener el mismo nombre común. Esto ocurre mucho entre las diferentes culturas o etnias que nombran de distinta forma a las plantas que utilizan comúnmente. Es por esto que se requiere de alguien con conocimiento en identificación de especies, para unir la información científica y etnobiológica de forma adecuada. Pero ¿qué es la etnobiología? Se trata de una disciplina que combina la biología con antropología, se enfoca en entender cómo se relacionan los seres humanos con la biota es decir con el conjunto de flora y fauna de una región, en este caso principalmente nos enfocamos las zonas áridas del territorio sonorense. Los conocimientos tradicionales de los grupos indígenas han sido parte del desarrollo de las culturas y la economía, sin embargo, una parte muy importante radica en la manera como el ser humano ha percibido, nombrado, interpretado y organizado el conocimiento de la naturaleza a su alrededor. La especie Prosopis velutina es decir, el mezquite, es nombrado en lengua yaqui: Ju’upa; en lengua mayo: Jűpa; y en legua seri: Hoohopam. En el repositorio se pueden consultar entre otras cosas las fichas técnicas de las plantas del jardín. En cada una hay un apartado que trata de explicar los usos bioculturales. Dicha parte se realizó consultando publicaciones específicas sobre usos bioculturales por parte de los diferentes pueblos originarios de Sonora, tarea no tan fácil. En el caso del mezquite la información recopilada fue la siguiente: “El mezquite es una planta emblemática de Sonora, con gran valor cultural por el uso que tribus precolombinas daban a las vainas y madera. Es un recurso alimenticio de gran importancia para grupos étnicos de la región debido al alto valor nutricional de la semilla (Celaya et al., 2021). Las etnias solían recolectar las péchitas verdes (vainas), después las molían y las cocinaban, la péchita seca recolectada del suelo se tostaba y después molía en metates o morteros y finalmente la tamizaban en una canasta. Con la harina se realizaban galletas (Little, 2020) y también se cocinaba atole (INIFAP, 2004). Las péchitas también se utilizaban para preparar bebidas alcohólicas. Tanto para la fauna silvestre como para el ganado, también es una fuente importante de alimento (Little 2020; INIFAP, 2004). La madera del mezquite ha sido utilizada para construcción de material de caza, herramientas, fibras para cuerdas y canastas, medicina, molcajetes y pintura negra. Actualmente tiende a usarse como combustible, carbón y postes y se utiliza para elaborar artesanías. En Hermosillo, Sonora, existe una compañía que produce muebles a partir de la madera del mezquite (Little, 2020). Las flores de mezquite también son aprovechadas por los apicultores, quienes colocan los enjambres de abejas bajo árboles de mezquite durante la época primaveral para la producción de miel (Little, 2020)”. ( Recuperado de: ( https://redescubramossonora.mx/renaturasonora/plantas-renatura/prosopis-velutina-wooton-o-mezquite/ ). Uno de los mayores retos que he tenido en esta colaboración ha sido la búsqueda de información sobre las diferentes plantas y sus usos en la medicina tradicional y en la vida cotidiana de las comunidades indígenas, ya que la información se encuentra muchas

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De cómo me enamoré del Desierto Sonorense

Mi nombre es Marina Acuña, tengo 28 años y vivo desde siempre en la ciudad de Hermosillo, capital del estado de Sonora, inmersa en un medio ambiente muy peculiar, es decir el Desierto Sonorense. Desde muy pequeña me ha gustado observar los paisajes coloreados de desierto y mar, apreciar la naturaleza, e interesarme por la biología, la ciencia que estudia los seres vivos, y más recientemente en la rama que estudia las plantas, la botánica, y la eco-fisiología que se ocupa de entender la relación de los seres vivos en el medio ambiente.  Durante mi infancia tuve la oportunidad de vivir experiencias cerca del mar, una gran pasión por la pesca e investigar sobre la biodiversidad que se esconde en las profundidades del océano. De la misma forma me acerqué al desierto para observar la belleza de la flora y fauna que habitan en esta región. Un ejemplo son los que en Sonora llamamos Saguaros (Carnegiea gigantea), gigantescas cactáceas columnares característicos del desierto juntos a los paisajes pintados de colores anaranjados o lilas en la temporada de floración. Estas experiencias me llevaron a desarrollar una gran curiosidad por el mundo biológico y a querer aprender más sobre él. En mi etapa escolar, busqué ser buena estudiante, estaba especialmente interesada en las ciencias naturales. Por ello, cuando llegó el momento de elegir mi carrera universitaria, mi primera opción fue la licenciatura en biología en la Universidad de Sonora. Siempre tuve claro que quería estudiar algo relacionado con la naturaleza, y la biología era la opción perfecta para mí. Durante los inicios de mi carrera universitaria, estaba segura de que quería dedicarme al estudio de la biología marina, ya que sentía una gran conexión con el mar y la vida que habita en él. Sin embargo, a medida que fui avanzando en mi carrera, fui descubriendo otras áreas de la biología que también me interesaban. En particular, me llamó la atención una rama de la botánica, la taxonomía vegetal que se ocupa entre otras cosas de nombrar y clasificar las plantas y en mi caso me quería ocupar de plantas de zonas áridas como las del Desierto Sonorense. En los años de la licenciatura en Biología, tuve la oportunidad de participar en varios proyectos como el coordinar el club de botánica UNISON ( https://www.facebook.com/BotanicaUnison/ ) y formar parte del equipo de la Alianza Mariposa Monarca ( https://www.naturalista.mx/projects/alianza-mariposa-monarca ). Dichas experiencias me brindaron importantes herramientas y conocimientos para mi recorrido académico. Después de graduarme, decidí especializarme en ecofisiología vegetal, una rama de la biología que se dedica a estudiar cómo las plantas se adaptan y responden a su entorno, realizando así una maestría en el Posgrado en Biociencias. La maestría me permitió ampliar mi visión sobre la importancia del estudio de las plantas, sus características y como se relacionan con el ambiente. Al terminar la maestría, tomé la decisión de continuar con el doctorado en la misma área y actualmente me encuentro cursando el tercer año siempre en la UNISON. Fue así como comencé a enfocar mis estudios en ecofisiología vegetal, área de estudio que me pareció fascinante, ya que me permite entender cómo las plantas son capaces de sobrevivir en condiciones extremas, cómo interactúan entre ellas y como son vitales para todos los organismos con los que cohabitan incluyendo a los seres humanos. Las regiones áridas tienen como principal característica las pocas lluvias que ocurren en cortos períodos de tiempo y de forma impredecible, además de eso, el calor proveniente de la energía del sol es muy intenso para los seres vivos. Las plantas, al ser organismos que no tienen capacidad de trasladarse a un lugar con condiciones ambientales más “amigables”, desarrollaron diferentes características o adaptaciones para no morir de estrés. Algunas plantas, como el reconocido Palo Fierro (Olneya tesota) en el Desierto Sonorense, al ser más resistentes cumplen un papel ecológico esencial en su hábitat, pues pueden formar “islas de recursos”, es decir, generan condiciones bajo su dosel más amenas para otras plantas y así proporcionan una mayor diversidad y ofrecen hábitat y alimento para un amplio número de animales. Al reconocer todas estas peculiaridades y procesos naturales, me enamoré del Desierto Sonorense, de la ecología y de las estrategias que utilizan las plantas para sobrevivir en un entorno tan hostil. Sin embargo, además de reconocer la capacidad de las plantas de sobrevivir en lugares desérticos y producir recursos para otros organismos, debemos recordar lo importante que son para nuestra vida cotidiana, por ejemplo, en medicina y alimentación.Trade smarter with cutting‑edge algorithms and real insights ki trading. Pero uno de los aspectos más interesantes es como a lo largo de la historia humana las plantas y otros organismos han sido utilizados por los grupos indígenas para sobrevivir a las condiciones ambientales que le rodean, formando así relaciones particularmente estrechas de las comunidades humanas de los pueblos originarios con la flora y la fauna de entorno.  Esta fuerte interrelación entre la naturaleza y el ser humano ha sido parte vital de las culturas de los diferentes pueblos indígenas, y esta relación define a un concepto muy importante conocido actualmente como la bioculturalidad. Autora: Delia Marina Acuña Acosta | Fecha: 1/11/2022

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