La Colonia Constitución

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Introducción: valle triguero y valle algodonero

El Valle agrícola del río Yaqui es conocido internacionalmente como el “Granero del Mundo” por ser el centro de experimentaciones de la Revolución Verde sobre el mejoramiento del trigo desde la década del 1940 hasta la actualidad. Sin embargo, a la par de otros centros agroindustriales del árido gran norte de México, vivió la época de auge algodonero, llamado oro blanco por la importancia económica de la preciosa fibra natural en el periodo de expansión agrícola. 

El auge empezó paulatinamente a darse en la década del 1940 y llegó a menguar entrando en la década del 1970. En esas 3 décadas se dio también el máximo crecimiento demográfico de Ciudad Obregón, definida como agrociudad por ser el centro comercial y administrativo del Valle del Yaqui. Ciudad Obregón o, mejor dicho, Estación Cajeme, para usar el nombre que tuvo hasta el 1928, nació como una estación de tren en el medio del desierto en 1907 y entre el 1924 y 1925 vio su primer trazo urbano. Gracias al desarrollo agrícola bajo riego controlado del Valle del Yaqui, la ciudad creció mucho por inmigración en la década de 1940 aumentando su población de 12 a 30 mil habitantes, población que logró instalarse dentro de lo que era el perímetro urbano planificado en 1924-25.

Sin embargo, esa traza urbana llegó a saturarse justo al comienzo de los años 50, década en la cual la ciudad creció de 30 a 67 mil habitantes.

Es en ese contexto que nace la Colonia Constitución en 1957, como fraccionamiento satélite de Ciudad Obregón, localizado en el medio de los campos de cultivo a 1 km de distancia desde la “Cortina de Árboles” que marcaba el límite sur de la Ciudad. Su traza urbana es la que marcó el patrón de urbanización de todo el sur de la ciudad durante más de 20 años. Su equipamiento social, deportivo y áreas verdes como la Plaza Constitución, el parque lineal del bulevar Ramírez, las escuelas Benito Juárez I, II y III y la parroquia de la Merced, la convierten en una de las colonias con mejor calidad urbana de toda la ciudad.

La exposición que aquí se presenta es una reseña de prensa que pone en relación el cultivo del algodón y la llegada de los pizcadores con la creación de la nueva colonia, que durante una década permitió a nuevas familias de cajemenses instalarse en la ciudad.

En 1952 se termina la construcción de la Presa del Oviáchic (Presa Álvaro Obregón). El enorme embalse, el más grande de Latinoamérica en su época, permitió el control de las avenidas del caudaloso río Yaqui mitigando grandemente las inundaciones periódicas que afectaban los pueblos y aldeas del valle.

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La construcción de la presa fue acompañada por la realización del Canal Alto, segundo canal de riego del valle del Yaqui, que permitió, en los siguientes años desmontar y poner en producción una superficie de terreno de alrededor de 100 mil hectáreas además de las 120 mil regadas por medio del Canal Bajo.

Trabajadores golondrinas que se quedan: los pizcadores del sur

La pizca del algodón necesitaba de una gran cantidad de trabajadores temporales, hecho que provocaba no pocos problemas, ya que ni la ciudad ni los campos agrícolas estaban preparados para acoger de forma digna a esa gran cantidad de trabajadores golondrina que llegaban por medio del tren desde el sur del país.

A partir de 1955 se empieza a usar el estadio de béisbol para acogerlos, aunque nunca fue suficiente.

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No todos los pizcadores de algodón llegaban y seguían su camino al concluir la cosecha. A la par de otros inmigrantes que llegaban para buscar un trabajo estable y un mejor futuro en la prometedora y dinámica Ciudad Obregón, había familias de pizcadores que decidían quedarse al finalizar la cosecha.

El 1 de julio de 1955 el Diario del Yaqui publica en primera plana un artículo sobre las gestiones que estaba realizando el Comité de Inquilinos para ayudar unas 200 familias de pizcadores de algodón que habían llegado en el verano del año anterior y se habían instalado provisionalmente en terrenos federales, dentro del derecho de vía de la Línea del tren concesionada a la Cia. Sud Pacifico de México. El Sr. Miguel Salcido, presidente del Comité de Inquilinos habla de ese complejo tema que había llegado ya a un orden de desalojo consignado a las familias por parte del Ministerio Público.

El 22 de octubre de 1955 el Diario del Yaqui da seguimiento al problema de las familias que viven a lo largo de la vía del tren. El plazo para desalojar ya venció, y la Cia. Sud Pacifico de México exige el cumplimiento del orden.

Gándara el nuevo Presidente Municipal, de forma extraoficial afirma que está tratando de conseguir lotes y otorgar facilidades de pago para que las familias puedan mudarse.

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El día siguiente, 23 de octubre, el periódico da cuenta de un avance en las negociaciones para encontrar una solución al problema de las familias de los “paracaidistas” que desde el verano anterior se habían instalado en el lado oriente de la vía del tren, construyendo “chozas miserables” por usar palabras del mismo Diario.

El gobierno municipal acepta oficialmente tomar partido para encontrar una solución. Se menciona la posibilidad de que a dichas familias se les dé preferencia y facilidades de pago para que adquieran cada una un lote en un terreno seguro.

El problema que estaban viviendo las 200 familias de la vía del tren, aunque con mayor inseguridad, no era algo tan diferente de lo que vivía un gran número de nuevos habitantes de Ciudad Obregón que seguían llegando a la ciudad en búsqueda de un mejor futuro y se instalaban como podían en casas en renta.

En toda la década del 1950 la tasa de crecimiento poblacional de la ciudad fue del 8.14%, es decir muy alta. La mancha urbana ya prácticamente saturada seguía acogiendo a nuevas familias. Los propietarios de solares improvisaban varias viviendas precarias dentro de un mismo solar y las alquilaban a diferentes familias que compartían un mismo excusado de fosa, o privado como se le llamaba. Los solares, en su enorme mayoría carecían de agua potable y los inquilinos la compraban a los barriqueros.

El Comité de Inquilinos trataba de dar voz a esa gran cantidad de población, proponiendo una ley de inquilinato.

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El 11 de febrero de 1956, se publica una nota informativa en la que se indica el visto bueno del gobernador Obregón sobre el proyecto planteado por el presidente municipal de Cajeme, René Gándara, para resolver la situación de asentamiento irregular a lo largo del ferrocarril, no se dan detalles al respecto.

El 10 de julio de 1956 el Diario da a conocer que la actividad del Comité de Inquilinos para equilibrar el costo de la renta de las casas respecto a la calidad de las mismas no para. Sigue elaborando una ley de inquilinato y buscando apoyo político.

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Siempre en julio el Comité logra tener una junta en Hermosillo con Guillermo Acedo Romero, obregonense que conoce bien los problemas de la ciudad y que desempeñaba el cargo de Secretario de Gobierno. Se acuerda que el proyecto de Ley de inquilinato sería revisado por el gobernador Álvaro Obregón Tapia, sin embargo la propuesta de Ley al parecer no logró llegar a su promulgación.

La colonia constitución una “Ciudad Satélite”

A pesar de que la propuesta de una Ley de inquilinato impulsada por el Comité de Inquilinos no llegó a buen fin; no pasó lo mismo con la mediación que el organismo realizó con el Gobierno Municipal y el Gobierno del Estado para encontrar una solución al grave problema de inseguridad de las familias que desde el verano de 1954 vivían por el lado de Plano Oriente dentro del derecho de vía del ferrocarril.

El 30 de septiembre del 1956 el Diario del Yaqui publica un artículo informando a la opinión pública que se están realizando las gestiones para fraccionar un terreno de 50 hectáreas localizado entre la calle 200 y 300, en lotes de 200 m2, que permitirá reubicar no solamente a las 200 familias de la vía del tren sino a muchas familias que se han instalado precariamente en diferentes puntos de la ciudad.

Se menciona que se propone un mecanismo para que el 25% del costo de los lotes sea entregado al Municipio para realizar obras de mejora en un futuro.

Este es el primer artículo que menciona la que será la nueva colonia Constitución. Un fraccionamiento alejado de la mancha urbana, en medio de los campos de cultivo a 1 km de distancia de la Cortina de Árboles que durante más de 30 años había marcado el límite de la ciudad en su lado sur.

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Dos meses después, el 25 de noviembre de 1956, el periódico informa sobre más detalles acerca del proyecto de fraccionamiento. Se menciona que el terreno está ubicado sobre la calle 300, que es de propiedad del Dr. José Gómez Orozco y de otras personas. Las muchas familias que esperan poder establecerse en el nuevo fraccionamiento manifiestan públicamente su inconformidad por no recibir comunicaciones claras y oficiales acerca del avance del proyecto y de los tiempos de espera. Sobre todo, las familias de la vía del tren que propone organizar una manifestación pacífica para visibilizar su necesidad.

Los meses pasan y recién el 22 de febrero de 1957 encontramos un nuevo artículo del Diario del Yaqui que ofrece una visión más crítica sobre el asunto de las familias de la vía del tren y al mismo tiempo da más detalles interesantes sobre el proyecto del nuevo fraccionamiento.

La nueva colonia se llama Constitución y los solares tienen un costo de 10 pesos/m2. Los nuevos propietarios tienen que pagar una cuarta parte por adelantado, y se le ofrece facilidad de pago en cuotas para la parte restante. El fraccionamiento se conecta a la ciudad por una nueva vialidad y en previsión tendrá agua potable, drenaje y hasta alumbrado público según afirma el artículo.

Mientras tanto una parte de las familias del ferrocarril ya se reubican en la nueva colonia, pero unas 200 personas siguen allí y hacen saber que no tienen recursos suficientes para poder adquirir un lote en el nuevo fraccionamiento ni tienen otro lugar adónde ir. 

Se menciona también que una parte de la responsabilidad de ese problema es de la Cia. Sud Pacífico de México, que en un principio toleró que se instalaran las familias de pizcadores. La empresa tiene que empezar un trabajo de adecuación de la línea y necesita que se desaloje.

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El día siguiente, un breve artículo en primera plana informa que el Comité de Inquilinos sigue representando a las familias de la vía del tren y que acaba de entregar formalmente a la Sud Pacifico una solicitud de ampliación de plazo para desalojar.

Ya para abril del mismo año se establece una nueva ruta de camión para conectar la Colonia Constitución, ubicada al sur en el medio de los campos de cultivo, con el centro de la ciudad. La vía de comunicación es la prolongación de la calle California donde estaba funcionando la nueva estación caminera de la ciudad, en terrenos de Colonia Cumuripa.

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En mayo, el Diario del Yaqui publica 2 artículos que es importante rescatar para entender la situación de vulnerabilidad y hacinamiento a causa de un problema general de escasez de terrenos urbanizados para acoger el gran número de nuevos cajemenses que seguían llegando. Esa gran cantidad de nuevos habitantes eran las víctimas de la especulación inmobiliaria que a su vez dependía en buena parte de la poca capacidad de planear la expansión de la mancha urbana.

El 17 de mayo del periódico publica un artículo de denuncia que sin medias palabras ni términos que suavicen la situación da a conocer que en Palacio Municipal se han llenado 27 hojas de nombres de propietarios que rentan “pocilgas” a varias familias diferentes en un mismo solar con un solo excusado de fosa y si bien va con una toma de agua para todas. Las condiciones higiénicas son deplorables y es necesario intervenir.

El 23 de mayo de 1957 el periódico informa a la población acerca de 200 casos de lepra en la ciudad, explicando claramente que las condiciones de falta de higiene y hacinamiento provocan el proliferar de esa enfermedad. Es necesario acelerar la creación de fraccionamientos que permitan a los nuevos habitantes de Ciudad Obregón vivir en condiciones más seguras.

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El 9 de julio, el Diario cubre la nota acerca del inicio de los trabajos de perforación de un pozo para dotar de agua a la nueva Colonia Constitución.

Gracias al artículo del 21 de julio es posible dar seguimiento al equipamiento de la nueva colonia popular, definida humilde pero no miserable. Se empieza en ese mes la perforación de un pozo para dotar de agua potable a los habitantes, mientras que el edificio de la nueva escuela, que tomará el nombre de Benito Juárez está en construcción.

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El artículo del 27 de julio retoma un tema que el periódico había tratado en parte el día 21, es decir una cuestión moral, y de organización de los nuevos habitantes, que a pesar de ser personas con orígenes e historias de vida muy diferentes deciden formar una comunidad integra que logre cohesión social, por decirlo de alguna manera.

El mes de julio se cierra con la publicación de una breve nota que anuncia que para diciembre la Colonia Constitución tendrá energía eléctrica a la par de la colonia Ladrillera (colonia Cuauhtémoc).

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Cerramos la reseña de prensa con un interesante artículo publicado el 16 de septiembre del 1957 que complementa el 2do informe del presidente municipal Gándara.

El artículo, ocupa una plana completa, con varias fotografías y datos que dan cuenta del nacimiento de una Ciudad Satélite en Ciudad Obregón. No un simple fraccionamiento sino una colonia que ya está demostrado un arraigo. El artículo tiene tinte celebrativo, y parece dar a entender que el Gobierno Municipal logró la misión de resolver el problema de las familias de los pizcadores de algodón, trabajadores golondrina que, no retomaron el camino de la migración y permanecieron 3 años en terrenos del derecho de vía del ferrocarril Sud Pacifico de México.

Créditos

Investigación, curaduría y redacción: Mirko Marzadro

Fecha: 27/11/2025

Diseño: Olavo Rojas Vega